Seltiel
fue despojado de un premio de aproximadamente 200,000 pesos por culpa de un
delicado movimiento de plagio, a pesar de que este ni siquiera atentaba
contra aquello por lo que fue premiado, esto me dio a entender y reflexionar
sobre la profundidad y delicadeza de lo que es el plagio, más que degradar una
simple tarea, o un libro o algo por el estilo, atenta contra el nombre de la
creatividad ajena, y la moralidad propia, no solo degrada aquello a lo que
llamamos material inteligente, sino uno como persona se ve degradado por esta
falta ética.
¿Estamos los seres humanos hechos para expresar todo lo que sentimos sin palabras?
Acaso el amor lo cura todo?
jueves, 22 de marzo de 2012
Correcciones de formato de cita y referencias
Cometimos unos cuantos
errores de aplicación de contexto, como separación de ideas
(cosa que se manifiesta en forma de párrafos de mas), omisión de
sangría (cosa que supuse que sucedería), que me parece un detalle muy sencillo,
pero a veces las cosas más sencillas son en las que tenemos más dificultades,
sobre todo en un contexto que va camino al profesionalismo, donde los
mayores obstáculos son el exceso de confianza y
la omisión de detalles diminutos.
Concluyo mencionando que honestamente a mí, como integrante de un equipo, me pareció muy productiva esta clase, y ya que este es un trabajo global de mi equipo, a mi equipo igual le pareció productiva, ya sea siendo representados por mí en esta entrada, o ante méritos de cada uno, fue un buen repaso a algo tan básico en cuestión de aprendizaje en forma cronológica (por ahí de primaria), solo que en un contexto más profesional.
Concluyo mencionando que honestamente a mí, como integrante de un equipo, me pareció muy productiva esta clase, y ya que este es un trabajo global de mi equipo, a mi equipo igual le pareció productiva, ya sea siendo representados por mí en esta entrada, o ante méritos de cada uno, fue un buen repaso a algo tan básico en cuestión de aprendizaje en forma cronológica (por ahí de primaria), solo que en un contexto más profesional.
Sentimientos y emociones.
. “Sólo cuando reconocemos, aceptamos, entendemos y sabemos expresar adecuadamente nuestros sentimientos, podemos aumentar propio bienestar y entender y relacionarnos mejor con los demás”.
“Conocer y manejar nuestras emociones, es vital para tener una buena calidad de vida”.
“Las emociones nos ayudan a identificar diferentes aspectos de las situaciones que estamos viviendo, que pueden pasar desapercibidos para nuestra consciencia. Nos permiten conocernos mejor a nosotros mismos y nos ayudan a relacionarnos mejor con las personas que nos rodean”.
. Al conocerse uno mismo puede conocer mejor a los demás y relacionarse mejor con ellos, hay que reconocernos tal y como somos y no soloa parentar; esto es la base para una buena relación con otros. Esta página me resulta muy interesante ya que está conformada por expertos en la materia de psicología y muestra muchos aspectos de uno mismo.
Crecimiento y Bienestar Emocional. (Recuperado el 21/03/2012),www.crecimiento-y-bienestar-emocional.com/emociones-indice.htm
Aportación al tema
Según Coelho:
Sus ojos empezaron a brillar. Sabía que estaba venciendo todas aquellas barreras.
Entonces solté una de sus manos, cogí un vaso y lo puse en el borde de la mesa.
— Se va a caer —dijo él.
— Exacto. Quiero que tú lo tires.
— ¿Romper un vaso?
Sí, romper un vaso. Un gesto aparentemente simple, pero que implicaba miedos que nunca llegaremos a entender del todo. ¿Qué hay de malo en romper un vaso barato, si todos hemos hecho eso sin querer alguna vez en la vida?
— ¿Romper un vaso? —repitió—. ¿Por qué?
— Podría dar algunas razones —respondí—. Pero la verdad es que es sencillamente por romperlo.
— ¿Por ti?
— Claro que no.
Él miraba el vaso en el borde de la mesa, preocupado de que fuese a caerse.
«Es un rito de pasaje, como tú mismo dices —tuve ganas de decirle—. Es lo prohibido. Los vasos no se rompen adrede. Cuando estamos en los restaurantes o en nuestras casas procuramos que los vasos no queden en el borde de la mesa. Nuestro universo exige que tengamos cuidado para que los vasos no caigan al suelo.»
Sin embargo, seguí pensando, cuando los rompemos sin querer, vemos que no era tan grave. El camarero dice «no tiene importancia», y nunca en mi vida, he visto que en la cuenta de un restaurante hayan incluido el precio de un vaso roto. Romper vasos forma parte de la vida y no nos hacemos daño a nosotros ni al restaurante ni al prójimo.
Moví la mesa. El vaso se bamboleó, pero no cayó.
— ¡Cuidado! —dijo él, instintivamente.
— Rompe el vaso —insistí.
Rompe el vaso, pensaba para mí, porque es un gesto simbólico. Trata de entender que yo rompí dentro de mí cosas mucho más importantes que un simple vaso, y estoy feliz de haberlo hecho. Mira tu propia lucha interior, y rompe ese vaso.
Porque nuestros padres nos enseñaron a tener cuidado con los vasos, y con los cuerpos. Nos enseñaron que las pasiones de la infancia son imposibles, que no debemos alejar a hombres del sacerdocio, que las personas no hacen milagros, y que nadie sale de viaje sin saber adónde va.
Rompe el vaso, por favor, y libéranos de todos esos conceptos malditos, de esa manía de tener que explicarlo todo y hacer sólo aquello que los demás aprueban.
—Rompe ese vaso —pedí una vez más.
Él clavó su mirada en la mía. Después, despacio, deslizó la mano de la mesa hasta tocar el vaso. Con un rápido movimiento, lo empujó al suelo.
El ruido del vidrio roto llamó la atención de todos. En vez de disfrazar el gesto con alguna petición de disculpas, él me miraba sonriendo, y yo le devolvía la sonrisa.
— No tiene importancia —gritó el chico que atendía las mesas.
Pero él no le oyó. Se había levantado, me había cogido por los cabellos y me besaba.
Coelho, P. (1998). A orillas del río piedra me senté y lloré. México, D.F. Editorial Planeta, S.A.
— Quiero hablar de otro tipo de amor —insistió—.
Aquel que comparten un hombre y una mujer, y en el que también se manifiestan
los milagros.
Le cogí las manos. Él podía conocer los misterios
de la Diosa, pero de amor sabía tanto como yo. Por mucho que hubiese viajado.
Y tendría que pagar un precio: la iniciativa.
Porque la mujer paga el precio más alto: la entrega.
Estuvimos cogidos de las manos durante un largo
rato. Leía en sus ojos los miedos ancestrales que el verdadero amor coloca como
pruebas a ser vencidas. Leí el recuerdo del rechazo de la noche anterior, el
largo tiempo que pasamos separados, los años en el monasterio en busca de un
mundo donde esas cosas no ocurrían.
Leía en sus ojos los millares de veces que había
imaginado aquel momento, los escenarios que había construido a nuestro
alrededor, el corte de pelo que yo debía de llevar y el color de mi ropa. Yo
quería decir «sí», que se-ría bienvenido, que mi corazón había ganado la
batalla. Quería decirle cuánto lo amaba, cuánto lo deseaba en aquel
momento.
Pero continué en silencio.
Asistí, como en un sueño, a su lucha interior. Vi que tenía ante él mí «no», el
miedo de perderme, las palabras duras que había oído en momentos semejantes,
porque todos pasamos por eso, y acumulamos cicatrices.Sus ojos empezaron a brillar. Sabía que estaba venciendo todas aquellas barreras.
Entonces solté una de sus manos, cogí un vaso y lo puse en el borde de la mesa.
— Se va a caer —dijo él.
— Exacto. Quiero que tú lo tires.
— ¿Romper un vaso?
Sí, romper un vaso. Un gesto aparentemente simple, pero que implicaba miedos que nunca llegaremos a entender del todo. ¿Qué hay de malo en romper un vaso barato, si todos hemos hecho eso sin querer alguna vez en la vida?
— ¿Romper un vaso? —repitió—. ¿Por qué?
— Podría dar algunas razones —respondí—. Pero la verdad es que es sencillamente por romperlo.
— ¿Por ti?
— Claro que no.
Él miraba el vaso en el borde de la mesa, preocupado de que fuese a caerse.
«Es un rito de pasaje, como tú mismo dices —tuve ganas de decirle—. Es lo prohibido. Los vasos no se rompen adrede. Cuando estamos en los restaurantes o en nuestras casas procuramos que los vasos no queden en el borde de la mesa. Nuestro universo exige que tengamos cuidado para que los vasos no caigan al suelo.»
Sin embargo, seguí pensando, cuando los rompemos sin querer, vemos que no era tan grave. El camarero dice «no tiene importancia», y nunca en mi vida, he visto que en la cuenta de un restaurante hayan incluido el precio de un vaso roto. Romper vasos forma parte de la vida y no nos hacemos daño a nosotros ni al restaurante ni al prójimo.
Moví la mesa. El vaso se bamboleó, pero no cayó.
— ¡Cuidado! —dijo él, instintivamente.
— Rompe el vaso —insistí.
Rompe el vaso, pensaba para mí, porque es un gesto simbólico. Trata de entender que yo rompí dentro de mí cosas mucho más importantes que un simple vaso, y estoy feliz de haberlo hecho. Mira tu propia lucha interior, y rompe ese vaso.
Porque nuestros padres nos enseñaron a tener cuidado con los vasos, y con los cuerpos. Nos enseñaron que las pasiones de la infancia son imposibles, que no debemos alejar a hombres del sacerdocio, que las personas no hacen milagros, y que nadie sale de viaje sin saber adónde va.
Rompe el vaso, por favor, y libéranos de todos esos conceptos malditos, de esa manía de tener que explicarlo todo y hacer sólo aquello que los demás aprueban.
—Rompe ese vaso —pedí una vez más.
Él clavó su mirada en la mía. Después, despacio, deslizó la mano de la mesa hasta tocar el vaso. Con un rápido movimiento, lo empujó al suelo.
El ruido del vidrio roto llamó la atención de todos. En vez de disfrazar el gesto con alguna petición de disculpas, él me miraba sonriendo, y yo le devolvía la sonrisa.
— No tiene importancia —gritó el chico que atendía las mesas.
Pero él no le oyó. Se había levantado, me había cogido por los cabellos y me besaba.
Coelho, P. (1998). A orillas del río piedra me senté y lloré. México, D.F. Editorial Planeta, S.A.
Aportación
La realidad en mi aportación
está, en que cada noche que miro al cielo puedo ver las estrellas. Una cosa muy
natural, diríamos todos, pero me eh dado cuenta y eh podido pensar
que estas se asemejan mucho a las amistades que vamos haciendo a lo largo de
nuestra vida.
Y puedo decir que es verdad
porque mientras miramos el cielo podemos observar que hay estrellas que brillan
unas más que otras, algunas están mas lejos, otras tan solo más cerca
pero que siempre permanecen ahí observándonos sin dejar de brillar y
de demostrar esa luz que irradian a los demás. Es por eso que estas se
asemejan a la amistad que compartimos con nuestra gente, dado que a lo largo de
la vida unos se alejan, otros se acercan pero nunca dejan de
"brillar" o de preocuparse por los amigos y es por eso que este
pensamiento ha invado mi ser.
Porque así como
dijo un gran filosofo: "La amistad duplica alegrías y divide angustias por
la mitad"
(Francis Bacon)
miércoles, 21 de marzo de 2012
Una pequeña aportación para el blog
Esta
vez decidí hacer una aportación más creativa al blog, no precisamente por que
implique fantasía o algo así, solo me dieron ganas de expresar mis ideales y
redactar algo en lugar de hacer lo planeado, que es citar algo, esta vez opte
por tomar una cita corta y justificarla con una reflexión.
Ayer
estaba pensando en cosas de la vida a las que generalmente defino con una
palabra ofensiva que por sutileza opte por no mencionar; como siempre, detone
en base a la pregunta: ¿cómo puedo definir al amor?, pregunta que a veces me
aburre, pregunta que muchos consideran basura; yo creo que es mas como
composta, basura que la gente inhala y disfruta, basura de la que la gente saca
mucho provecho: una buena excusa para algunos, y una buena razón para otros.
¡¿Excusa?!
Muchos saben para que, pocos lo aceptan en verdad, muchos lo aceptan en pocos
lados, pero es más la gente que lo sabe, y ahora, ¿razón?, de ser,
vivir...pretender, la sociedad es bizarra, los ideales de uno pueden dar un
giro tan intenso a 180 grados, y muy repentinamente, acabar el giro con 180
grados mas, y volver a la misma dirección que antes.
Ahora,
haré una cita de lo que me llevo a esta respectiva reflexión.
"El
sexo es la muerte. Es un salto en el vació, la gran pérdida de sí mismo. El
tigre en el espacio. Un alegato en favor de la aniquilación. Negar el sexo, es
negar la muerte en si"(DR.kaufman-sillent hill shatered memories).
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